Desde Buenos Aires
Uno supone que las ciudades guardan ciertas peculiaridades en lo más hondo de sus entrañas. Claro, el nacionalismo mexicano, las costumbres folklóricas y las rugosidades cristiano-paganas que consumen el tiempo de los creyentes -en especial los doce de diciembre y en semana santa- también por supuesto el famoso producto nacional, el chile que tanto se echa en falta cuando uno sale del rumbo. Las visitas afortunadas a los países de las regiones cercanas nos permiten un par de reflexiones interesantes: en primer lugar, conocer los coloridos tonos del idioma español, las palabras que jamás habíamos escuchado y que finalmente tienen el mismo destino para nuestros objetos; las costumbres de convivencia social que cada espacio enriquece con la práctica; y la manera en como las moralidades y las reglas han configurado al nacional espacio de los otros. En segundo lugar, observar de cerca el lamentable avance del capitalismo en el mundo, la pobreza colectiva, la falta de plazas de trabajo y la ...