martes, noviembre 10, 2009

Acerca de la solidaridad

La solidaridad es uno de los actos más benevolentes, virtuosos y convenientes (por cierto) dentro de las especies animales. Efectivamente, somos herederos del proceso evolutivo respecto de nuestras tendencias solidarias. Es decir, la cooperación con el otro y con el colectivo, funcionó perfectamente como un mecanismo de sobrevivencia de la especie ante un contexto desolador, furtivo y salvaje.

La solidaridad fue entonces como consecuencia del panorama inhóspito del desarrollo de la humanidad en cohabitación con las otras especies animales. Sin embargo, en la actualidad, la solidaridad, como muchos otros mecanismos de interacción, se ha convertido en un protocolo de la buena imagen.

Una persona solidaria es considerada virtuosa dentro del mar de las astucias, sinrazones y dificultades humanas. A pesar de ello, el respaldo que se brinda en nombre de la fraternidad no es una acción desinteresada y humanística como tiende a pensarse, es más bien una eficaz manera de obtener ciertos incentivos. En primer lugar, salvaguardar la imagen de buen samaritano y acumular aciertos en las virtudes sociales de los individuos. Y en segundo lugar, y quizá lo más importante, asegurar un acto de reciprocidad cuando nuestro entorno (nuevamente salvaje) nos deje ante la desnudez de la imposibilidad, en otras palabras, guardar ayudas necesarias para problemas futuros.

En nuestras sociedades actuales, la solidaridad no sólo se exige, sino que se espera como un acto de quintaesencia humana; nada más alejado de la realidad. El respaldo a la pobreza, contra las guerras, a las enfermedades del vecino, a la muerte del familiar y al dolor ajeno, son sólo maneras amables participar del teatro de las interacciones humanas. En ciertos momentos, se hace evidente que nadie puede esperar nada de otros, sino la ausencia.

lunes, noviembre 02, 2009

El amor como fatalismo

Milan Kundera compara atinadamente el amor con la guerra. Palabras más, palabras menos, diciendo que el proceso amoroso es una confrontación bélica en la que regularmente nos encontramos desarmados y en espera constante de un ataque del otro. La embestida será cruenta y de a poco, y llegará siempre en el peor de los momentos, cuando el amor se encuentre presente en todo, tal como dios.

También Jardiel Poncela hace gala del fatalismo en el amor expresando que: El amor es como una goma elástica que dos seres mantienen tirantes, sujetándola con los dientes; un día, uno de los que tiraban se cansa, suelta, y la goma le da al otro en las narices. Nuevamente la metáfora del ataque como manifestación del proceso del amor.

El amor como fatalismo no es la negación de sus existencias. Porque es evidente que el amor existe, en una sociedad enajenada y condenada a la simulación de guiones culturales para salvarse de su esencia salvaje. Su fatalidad tampoco se representa por medio de sus grandes vacíos. El amor como fatalismo es la mirada cruda del ataque que representa, la terrible consecuencia de confiar en la ínfima idea del placer eterno.

Es decir, el amor condena a la muerte. Ya que no hay nada tan parecido a la muerte como el amor realizado. En palabras de Andrés Calamaro, es lanzarse al vacío con un solo paracaídas, en donde uno de los dos quedará tirado a la deriva.

Por supuesto estas palabras pierden todo sentido a la luz de una nueva adicción.

lunes, octubre 19, 2009

Elogio a la herejía

Hace meses que me encuentro con argumentos afines al pensamiento ateo y a la manera herética de mirar la realidad en un blog de uno de los personajes más entrañables de la creación literaria de nuestros tiempos, hablo por supuesto de la figura anarquica de José Saramago, creador de grandes satiras de la realidad como Ensayo sobre la ceguera y alegorías reformuladas del mito cristiano como El evangelio según Jesucristo. Y es que en el fondo, cada una de las palabras formuladas por Saramago, quien ha pasado de ser creador literario a ser un personaje de la realidad, están destinadas a encumbrar un respetable elogio de la escisión, es decir, una revitalización de la herejía como derecho fundamental humano.
No en vano Humberto Eco realiza una respetable crítica de Saramago y su proyecto de blog diciendo que: Saramago sigue alimentando su experiencia del mundo tal como desgraciadamente es, para revisarlo posteriormente con más serena distancia sub specie de moralidad poética. Y es que sus asertivas críticas no sólo se concentran en la dominación de las conciencias, que encarnan las religiones en el mundo - de una militancia ateísta dura, por cierto - sino que también se acercan a las maneras políticas y sociales de enajenación del mundo, sino es que todas ellas se interconectan para generar un verdadero caos cultural por la orbe.
De esta manera, para Saramago disentir se vuelve un derecho y a la vez una necesidad humana, no sólo en los ámbitos de la terrible historia religiosa, sino también en las mínimas estructuras sociales fundadas en la convivencia humana. Al fin y al cabo, la irreverencia de la herejía no es más que el reconocimiento del sentido común que tanto echamos de menos. Millones de niños muriendo sin probar alimento por todo el planeta, guerras y confrontaciones por objetivos de dominación, y la terrible alienación humana, son cuestiones que no deberían de permitirse, por lógica de funcionamiento y convivencia social. Pero ahhh tan humanos.

jueves, octubre 15, 2009

El asalto del gobierno federal

El sábado pasado, en medio de la euforia nacional futbolera y ya entrada la noche, el gobierno federal decidió - como en un acto de iluminación divina y aprovechando la falta de reacción y crítica social - que era el momento idóneo para poner fin a una etapa de “falta de liquidez” de una empresa que suministra la electricidad nacional desde el comienzo de su nacionalización en 1938. De esta manera, efectivos de la policía federal y del ejército tomaron “por las buenas”, es decir a manera de asalto, las principales oficinas e instalaciones de LyFC, para evitar cualquier acto de sublevación sindical que pudiera poner en aprietos su proyecto de pureza burócrata.
A de mencionarse que esta limpieza, tan anunciada en épocas electorales por el líder de la pandilla (en atención a sus estrategias golpistas de solución) llamado F. Calderón, es uno más de sus intentos de protagonismo en el poder que desde principios de la administración lo colocó como un personaje vacío y enclenque, pero además, estas ratificaciones representan un ataque armado a los trabajadores y en cifras específicas, 66 mil desempleados más atribuidos al falaz “presidente del empleo”, y por si fuera poco, 20 mil millones de pesos, que por supuesto señor contribuyente, serán aportados de su mano generosa.
No es necesario un gran estudio estadístico para demostrar la ineficiencia, los números rojos y los grandes lastres sindicales que alcanzan el denominativo de mafias en organismos públicos descentralizados como LyFC. Pero tampoco hace falta un Nobel en economía para notar el negocio jugoso que manifiesta el suministro de electricidad nacional a los ya apuntados particulares. Las actuaciones fascistas del presidente del des-empleo encuentran entonces múltiples beneficios para los vándalos en el poder: por un lado, deshacerse de una organización políticamente contraria como lo es el Sindicato Mexicano de Electricistas. En segundo lugar, preparar el escenario para una ganga en manos de inversionistas particulares, arrojando a los perros uno más de los patrimonios nacionales. Y finalmente, amedrentar a las fuerzas sociales, estableciendo las futuras formas de acción del gobierno: represión social y liquidación estatal (con un garrote como diálogo).
Si para los que apuestan por la rendición pacífica de los trabajadores ha llegado el momento de la liquidación, para las fuerzas sociales que manifiestan su rechazo a las malas prácticas políticas de la derecha represora y productora de miseria nacional, es momento de definiciones y asociaciones en torno a un frente común de resistencia y lucha social. La defensa de un organismo como LyFC no es la defensa de una estructura sindical por sí misma, es la revuelta por la afrenta de una confrontación directa iniciada por el gobierno de manera mañosa y alevosa. Los frentes ya se han puesto en pie, por lo pronto, López Obrador convocando a los diversos sectores (todos) afectados por el mal gobierno y la adhesión de grupos de electricistas, estudiantes y ciudadanos responsables y conscientes de la lucha que habrá de suscitarse por la dignidad y legitimación de las organizaciones sociales.

domingo, octubre 04, 2009

Acerca de la poesía

Cuanta palabrería malgastada en una mujer que ni siquiera eres tú.

Foto: La fotógrafa

martes, septiembre 15, 2009

Sobre el romance

De todas las mentiras que nos cuentan, en nuestro mundo adicto al confort, nada es más insidioso que la mentira del romance.

La idea seductora pero infantil de que en algún lugar existe alguien que nos complementa todas las facetas. Alguien que nos hará completos. La espera continua por el amor vital, aquél que comprenderá perfectamente las manías de las que somos presa, una especie de dualidad destinada en el principio de los tiempos para nuestra existencia.

Naturalmente esta ilusión evita que nosotros mismo seamos completos y al final nos impulsa a despreciar nuestros propios defectos, nuestras faltas, todo en lo que se basa nuestra humanidad. Nuestra humanidad, sin la cual, desde luego no somos nada.

La idea romántica de que en algún momento "un alguien o un algo" aparecerá para mejorar el aspecto de nuestra existencia, resulta tediosa e insoportable, y más aún, genera un sentimiento de vacío, el cual sólo será llenado mediante la llegada del "salvador amoroso"; más de las promesas sin sentido del mundo social, con tendencia a la creación de simulaciones.

sábado, septiembre 05, 2009

Desde Buenos Aires

Uno supone que las ciudades guardan ciertas peculiaridades en lo más hondo de sus entrañas. Claro, el nacionalismo mexicano, las costumbres folklóricas y las rugosidades cristiano-paganas que consumen el tiempo de los creyentes -en especial los doce de diciembre y en semana santa- también por supuesto el famoso producto nacional, el chile que tanto se echa en falta cuando uno sale del rumbo. Las visitas afortunadas a los países de las regiones cercanas nos permiten un par de reflexiones interesantes: en primer lugar, conocer los coloridos tonos del idioma español, las palabras que jamás habíamos escuchado y que finalmente tienen el mismo destino para nuestros objetos; las costumbres de convivencia social que cada espacio enriquece con la práctica; y la manera en como las moralidades y las reglas han configurado al nacional espacio de los otros. En segundo lugar, observar de cerca el lamentable avance del capitalismo en el mundo, la pobreza colectiva, la falta de plazas de trabajo y la miseria al por mayor entre los latinoamericanos, problemas que compartimos de raíz, conjuntamente con los políticos acostumbrados.

Al caminar Buenos Aires los comerciantes se acercan decididos a robar tu atención en un primer momento, y después, a vender la mayor cantidad de insumos para justificar su trabajo. Algunos hábiles vendedores han aprendido a identificar las manías escenográficas que cada personaje nacional muestra. Los mejores incluso saben que pueden lanzar sentencias étnicas directas -como el cazador que durante la prehistoria descubrió que los grandes depredadores se aniquilaban con certeza- para azorar el campo de consumo de los caminantes. Entonces el más atinado suelta la frase de la tarde: -¡Hey tú mexicano! aquí hay chamarras de piel mejores que en León Guanajuato- La propuesta suena tentadora, el vendedor ha demostrado primeramente, que conoce la ritualidad consumista local y además que, como buen prestidigitador, ha adivinado mágicamente la nacionalidad (evidente) del otro -quizá también la sonrisa confirmadora ha puesto en alerta las alarmas de vendimia del comerciante-

Los taxistas también resultan personajes conocedores del entorno. La primera pregunta sobre tu nacionalidad está relacionada íntimamente con el color de tu piel -por supuesto, diríase que la piel es el mejor de los pasaportes, sobre todo entre los ansiosos países hegemónicos, neuróticos por frenar la atracción de migrantes pobres a su centro- Si es que la piel es blanca, la primera opción sugerida es la de ser norteamericano, sino entonces europeo, y en ninguno de los casos habitantes latinoamericanos -esos no viajan muy seguido- Si la piel es oscura, la opción ha de ser cualquiera de los grupos étnicos indios de tu contexto inmediato, o sino, alguna nacionalidad que represente una amenaza migrante para los pocos trabajos de tu país, y evidentemente, en afectación directa para tu familia. Después que el taxista ha tenido la certeza de tu mexicanidad, la segunda etapa es endulzar la afinidad hablando de los equipos de futbol más populares -Chivas y/o América- después, continuar con las bebidas alcohólicas favoritas -cerveza y/o tequila- y finalmente, rematar con las comidas melancólicas, por supuesto, regresamos al arte culinario picoso tan ausente por los polos del planeta, será que el objetivo de los mexicanos es enchilar el mundo.

Pese a las manías tipificadoras para la seguridad de la interacción, los latinoamericanos somos más parecidos de lo que pensamos. Varias condiciones nos unen: el idioma como pilar de nuestra cultura, las raices como mosaico de nuestra etnicidad, y la miseria de la periferia capitalista como nuestro entorno de confrontación cotidiana. Por las mañanas levantarse y trabajar por un salario mínimo, alimentar a la familia y recuperar los fines de semana entre rituales religiosos y tardes futboleras. La concentración de la riqueza en las manos de pocos, las imaginaciones e imaginarios con ideales de consumo por encima de las posibilidades, las deudas y las estrategias corruptas de sobrevivencia. La clase política que se estrecha las manos para ejercer el teatro de las democracias, desde este lado el pueblo pobre, desde ese, los gobernadores-dictadores ejerciendo represión y control sobre los sujetos. Esta es la trama de lo latinoamericano, desde el norte de México hacia la punta de la Patagonia, ríos, montañas y ciudades, pero por sobre todo, personas, personas.