viernes, febrero 05, 2010

Religión a la carta

Las religiones son configuraciones socio-culturales, regionales y temporales. En general, su presencia activa trascurre por un devenir más o menos parecido: nacen, se reproducen y mueren (convirtiéndose en mitos sin potencia simbólica).

Cada país, cada territorio y cada comunidad tiene una religión delimitada por su historia particular: costumbres, moralidades y represiones propias del entorno. Si usted querido lector, no está de acuerdo con las opciones "divinas" que su sociedad le ofrece, aquí le traemos un catalogo para determinar que religión sería la idónea para usted, tomando en cuenta lo principal, sus gustos y cualidades.
Un organigrama para determinar que religión deberías seguir

viernes, enero 08, 2010

Elogio a la pereza

El materialismo histórico, propuesto por Karl Marx, definía al comunismo como el estado último de la sociedad, considerando que la lucha de contrarios –es decir, la dialéctica– instituía las diferentes fases del acaecer humano. Para Auguste Comte, el positivismo representaba la máxima esfera de la condición humana, al arribar a esta etapa, se encontraban superados los estadios tradicionales y metafísicos exhibidos por la sociedad desde los siglos precedentes.

Sin embargo, y a pesar de las brillantes posturas expuestas por Marx, Comte y otros importantes pensadores de nuestra era ¿no es acaso la condición humana la mejor herramienta para definir las fases de nuestro progreso social? ¿y dentro de estas condiciones, no es “la pereza” la más destacada condición que guía toda evolución humana?

Para George Simmel, la pereza es el único denominador común a todos los poderes históricos, la cual acompaña a cada uno, como su éxito, o como su sombra. Así como es precisamente el único elemento que le es propio tanto al ser corporal como al espiritual; reconciliación dualista, hasta ahora, inalcanzable en ninguno de los sistemas socio-históricos experimentados en el mundo. En el orden capitalista, por ejemplo, algunos holgazanean (los dueños de los medios de producción) y todos los demás deben trabajar; el socialista, en contraste, promete que la pereza debe distribuirse entre todos en la misma medida.

De esta manera, entendemos entonces, que el siglo del movimiento llega a su fin para dar paso a la era de la pereza cósmica, máxima aspiración de la raza humana. Toda actividad es apenas relativa, y representa un puente ¨necesario¨ para acceder a un grado mayor de pereza. En otras palabras, la actividad, e incluso el trabajo más virtuoso, no es más que un camino carente de sentido perse, si no nos convoca la idea de que, al concluirlo, nos veremos libres de él.

El desarrollo del reino de las máquinas es una prueba aún mayor de nuestra tesis sobre la resistencia a la acción. Si bien, en un principio la actividad se tornó imprescindible –durante la prehistoria la acción fue necesaria para progresar hacia etapas más formales de inacción. El primer motor, del cual hacen gala diversos filósofos desde la Grecia clásica, es la pereza. Puesto que no sólo es inmóvil, sino que la inmovilidad es su esencia, y precisamente causa de nuestros movimientos. El trabajo entonces disminuye con el progreso de las herramientas, siguiendo en esencia la guía de la evolución superior.

Finalmente ¿no es el estado de pereza el mejor camino para nuestro genio? Quiero decir, las más grandes obras se han logrado no gracias al trabajo consumado, sino a la liberación de acciones superfluas que no reditúan en producciones magistrales. No es más que pereza que sigamos la forma de nuestro virtuosismo y que hagamos sólo aquello que nos gusta y para lo cual logramos el talento. Sino, qué difícil sería para Hitler pintar la Gioconda o para Da Vinci la invasión de territorios.

Foto: Sunday Morning de gatogrunch

lunes, diciembre 28, 2009

Resumen de Cristo

La figura salvadora del cristianismo comparte ciertas características con otros personajes de la ficción colectiva: Resucitó de entre los muertos, convierte fanáticos al por mayor y algunos pobladores le temen o le adoran. Otros personajes similares a Cristo son los zombies, Drácula y Frankenstein.
La gran diferencia es que los "otros sobrenaturales" se han quedado en la ficción, mientras que Cristo ha servido como símbolo fundador de un imperio del control de las conciencias llamado Iglesia.

domingo, diciembre 06, 2009

La promesa

Hoy en día pasa casi desapercibida la promesa que siempre acompaña cada ámbito de la vida social. Existe un promesa implícita en todo actuar humano, la cual puede ser capitalmente racional, o como en la mayoría de los casos, lejanamente probable, porque su realización es más bien fantástica.
Quizá la mejor promesa de la vida en general es la “felicidad”, y mediante esta idea muchos justifican las metas e ideales de superación probable. En otros casos la promesa es el “placer” (como en el encuentro sexual), pero también puede ser que la promesa se encuentre fuera del contexto terrenal, por ejemplo, cuando las religiones aseguran al creyente la “redención” en el paraíso terrenal del dios en cuestión, siempre y cuando se cumplan las expectativas del guión del buen creyente.
El "amor" es una promesa constante y jamás advertida, sino cuando su presencia se vuelve efímera; de la misma manera, el "éxito social" y el "prestigio" es una proposición del entorno colectivo que se reduce a los pocos afortunados que logran su cometido, basándose en las reglas impuestas por el grupo para sobresalir.
El "coqueteo", como ya lo había mencionado, es un ofrecimiento de copula sin garantía de por medio; a diferencia del "salario" y del "bono de puntualidad" que hacen las veces de promesa del buen trabajador en las fabricas de explotación capitalista. Por fin, de esta forma, podemos enumerar las miles de promesas con las que siempre actuamos, mediadores del estatismo social y referentes que nos ayudan a sobrellevar los maltratos del sometimiento estructural. Si lo pensamos bien, todos los días actuamos con referencia a una promesa por alcanzar.

Foto: erwinjaquez

martes, noviembre 10, 2009

Acerca de la solidaridad

La solidaridad es uno de los actos más benevolentes, virtuosos y convenientes (por cierto) dentro de las especies animales. Efectivamente, somos herederos del proceso evolutivo respecto de nuestras tendencias solidarias. Es decir, la cooperación con el otro y con el colectivo, funcionó perfectamente como un mecanismo de sobrevivencia de la especie ante un contexto desolador, furtivo y salvaje.

La solidaridad fue entonces como consecuencia del panorama inhóspito del desarrollo de la humanidad en cohabitación con las otras especies animales. Sin embargo, en la actualidad, la solidaridad, como muchos otros mecanismos de interacción, se ha convertido en un protocolo de la buena imagen.

Una persona solidaria es considerada virtuosa dentro del mar de las astucias, sinrazones y dificultades humanas. A pesar de ello, el respaldo que se brinda en nombre de la fraternidad no es una acción desinteresada y humanística como tiende a pensarse, es más bien una eficaz manera de obtener ciertos incentivos. En primer lugar, salvaguardar la imagen de buen samaritano y acumular aciertos en las virtudes sociales de los individuos. Y en segundo lugar, y quizá lo más importante, asegurar un acto de reciprocidad cuando nuestro entorno (nuevamente salvaje) nos deje ante la desnudez de la imposibilidad, en otras palabras, guardar ayudas necesarias para problemas futuros.

En nuestras sociedades actuales, la solidaridad no sólo se exige, sino que se espera como un acto de quintaesencia humana; nada más alejado de la realidad. El respaldo a la pobreza, contra las guerras, a las enfermedades del vecino, a la muerte del familiar y al dolor ajeno, son sólo maneras amables participar del teatro de las interacciones humanas. En ciertos momentos, se hace evidente que nadie puede esperar nada de otros, sino la ausencia.

lunes, noviembre 02, 2009

El amor como fatalismo

Milan Kundera compara atinadamente el amor con la guerra. Palabras más, palabras menos, diciendo que el proceso amoroso es una confrontación bélica en la que regularmente nos encontramos desarmados y en espera constante de un ataque del otro. La embestida será cruenta y de a poco, y llegará siempre en el peor de los momentos, cuando el amor se encuentre presente en todo, tal como dios.

También Jardiel Poncela hace gala del fatalismo en el amor expresando que: El amor es como una goma elástica que dos seres mantienen tirantes, sujetándola con los dientes; un día, uno de los que tiraban se cansa, suelta, y la goma le da al otro en las narices. Nuevamente la metáfora del ataque como manifestación del proceso del amor.

El amor como fatalismo no es la negación de sus existencias. Porque es evidente que el amor existe, en una sociedad enajenada y condenada a la simulación de guiones culturales para salvarse de su esencia salvaje. Su fatalidad tampoco se representa por medio de sus grandes vacíos. El amor como fatalismo es la mirada cruda del ataque que representa, la terrible consecuencia de confiar en la ínfima idea del placer eterno.

Es decir, el amor condena a la muerte. Ya que no hay nada tan parecido a la muerte como el amor realizado. En palabras de Andrés Calamaro, es lanzarse al vacío con un solo paracaídas, en donde uno de los dos quedará tirado a la deriva.

Por supuesto estas palabras pierden todo sentido a la luz de una nueva adicción.

lunes, octubre 19, 2009

Elogio a la herejía

Hace meses que me encuentro con argumentos afines al pensamiento ateo y a la manera herética de mirar la realidad en un blog de uno de los personajes más entrañables de la creación literaria de nuestros tiempos, hablo por supuesto de la figura anarquica de José Saramago, creador de grandes satiras de la realidad como Ensayo sobre la ceguera y alegorías reformuladas del mito cristiano como El evangelio según Jesucristo. Y es que en el fondo, cada una de las palabras formuladas por Saramago, quien ha pasado de ser creador literario a ser un personaje de la realidad, están destinadas a encumbrar un respetable elogio de la escisión, es decir, una revitalización de la herejía como derecho fundamental humano.
No en vano Humberto Eco realiza una respetable crítica de Saramago y su proyecto de blog diciendo que: Saramago sigue alimentando su experiencia del mundo tal como desgraciadamente es, para revisarlo posteriormente con más serena distancia sub specie de moralidad poética. Y es que sus asertivas críticas no sólo se concentran en la dominación de las conciencias, que encarnan las religiones en el mundo - de una militancia ateísta dura, por cierto - sino que también se acercan a las maneras políticas y sociales de enajenación del mundo, sino es que todas ellas se interconectan para generar un verdadero caos cultural por la orbe.
De esta manera, para Saramago disentir se vuelve un derecho y a la vez una necesidad humana, no sólo en los ámbitos de la terrible historia religiosa, sino también en las mínimas estructuras sociales fundadas en la convivencia humana. Al fin y al cabo, la irreverencia de la herejía no es más que el reconocimiento del sentido común que tanto echamos de menos. Millones de niños muriendo sin probar alimento por todo el planeta, guerras y confrontaciones por objetivos de dominación, y la terrible alienación humana, son cuestiones que no deberían de permitirse, por lógica de funcionamiento y convivencia social. Pero ahhh tan humanos.