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Génesis del sentimiento religioso

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Ante la miseria del mundo —frente al triunfo del poder y el encumbramiento de los chacales y los lobos— las narrativas culturales configuraron tres justificaciones virtuosas.  La primera de ellas es el karma o el sistema de contrapesos, mediante el cual cosechamos un “justo" pago por nuestras acciones presentes o pasadas. La segunda es el dualismo entre las fuerzas del bien y del mal, el “yin" y el “yang” (protectores y demonios) como fuerzas productoras de un mundo en continu a tensión. Y, la tercera, el decreto de una potencia consciente que arregla y desarregla su creación: el dios ocioso o el dios que se oculta para burlarse de la nimiedad de sus marionetas. Bajo cada codificación de la miseria se han fundado asociaciones religiosas, es decir, mercachifles que ofrecen la promesa de una especie de venganza contra la injusticia: "¡Que a los hijos de puta les vaya bien en este mundo porque ya lo han de pagar en el infierno! ¡Sufra ahora para alcanza...

La invención del ateísmo en México

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Después de siglos de pensamiento cuasireligioso en México, el siglo XIX dio cuenta de las primeras manifestaciones seculares no solo a través de las instituciones políticas y su marcado anticlericalismo, fruto de la disputa por la hegemonía política, sino también en términos intelectuales y culturales. A decir de Carlos Monsiváis (2002), en 1937 se inauguró el ateísmo en la vida pública de la nación mexicana. Es conocido el relato de Ignacio Ramírez, el «Nigromante», quien a los 19 años solicitó el ingreso a la Academia de San Juan de Letrán en la Ciudad de México, rodeado por un ambiente de jóvenes intelectuales congregados en torno a la discusión literaria y científica, pero formados en la única cultura posible durante las primeras décadas del siglo XIX, la eclesiástica.  Según consta en el relato de Guillermo Prieto, Ramírez sacó de su bolsillo una pila de papeles indistintos y leyó uno de ellos con voz «segura e insolente»: «No hay Dios». Tal declaración impactó ...

Todos somos ateos

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En el sentido estricto de la palabra todos somos ateos. Veamos porque. Un ateo es aquella persona que no cree en la existencia de dios. Por lo tanto, todos los dioses del mundo son una falacia, una invención de las personas por superar su vacuidad. Ahora bien, aquellas personas que creen en un dios dejan automáticamente de creer en los otros dioses del mundo. Porque una de las características de las religiones es su acaparamiento , ya que consideran que su creencia es la única, la original, la verdadera, la sagrada; mientras que las otras creencias y profesiones de fé son profanas. Considerando que creer en un dios implica la negación de los demás dioses, podemor determinar que la acción de la religiosidad hacia una deidad implica un ateísmo hacia lo otros. Los cristianos por ejemplo, son creyentes en cristo y en todo el circo del cristianismo, pero son ateos respecto de todas las demás deidades del mundo. Suponiendo que en el mundo existan unas 5 millones de religiones diferentes (est...