6/12/09

La promesa

Hoy en día pasa casi desapercibida la promesa que siempre acompaña cada ámbito de la vida social. Existe un promesa implícita en todo actuar humano, la cual puede ser capitalmente racional, o como en la mayoría de los casos, lejanamente probable, porque su realización es más bien fantástica.
Quizá la mejor promesa de la vida en general es la “felicidad”, y mediante esta idea muchos justifican las metas e ideales de superación probable. En otros casos la promesa es el “placer” (como en el encuentro sexual), pero también puede ser que la promesa se encuentre fuera del contexto terrenal, por ejemplo, cuando las religiones aseguran al creyente la “redención” en el paraíso terrenal del dios en cuestión, siempre y cuando se cumplan las expectativas del guión del buen creyente.
El "amor" es una promesa constante y jamás advertida, sino cuando su presencia se vuelve efímera; de la misma manera, el "éxito social" y el "prestigio" es una proposición del entorno colectivo que se reduce a los pocos afortunados que logran su cometido, basándose en las reglas impuestas por el grupo para sobresalir.
El "coqueteo", como ya lo había mencionado, es un ofrecimiento de copula sin garantía de por medio; a diferencia del "salario" y del "bono de puntualidad" que hacen las veces de promesa del buen trabajador en las fabricas de explotación capitalista. Por fin, de esta forma, podemos enumerar las miles de promesas con las que siempre actuamos, mediadores del estatismo social y referentes que nos ayudan a sobrellevar los maltratos del sometimiento estructural. Si lo pensamos bien, todos los días actuamos con referencia a una promesa por alcanzar.

Foto: erwinjaquez

3 comentarios:

Minerva dijo...

Hola.
Pero muchas veces esas promesas crean expectativas que a la postre generan frustración cuando no se cumplen del todo.
Creo que los medios generan demasiada publicidad ponderando la belleza, el placer, la fama.
Como que se crea un choque con la realidad.
Un saludo.

Doctor X dijo...

la promesas implicitas no siempre se cumplen y cuando se hacen excelente, por otra parte el hacer promesas y romperlas es algo tan comun en nuestros dias que ya no sabes si confiar o no en las personas. Nunca se promete algo que no se puede cumplir.

Adolfo Lira dijo...

Concuerdo con la afirmación de que la felicidad es esa promesa a alcanzar, toda la vida. ¿No se ha vuelto ya un opio, también?

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