El tiempo es oro

Una de las propiedades más celebradas y privilegiadas en nuestra sociedad moderna es la rapidez. Síntoma de una sociedad enajenada con los resultados inmediatos, la celeridad es objeto de culto por los modernos eficientistas de las bolsas de valores y por los grandes capitalistas que aplican en su vida diaria, y con gran esquizofrenia, ese famoso dicho que dice: el tiempo es oro. Pero la prontitud también se ha convertido en un requerimiento de las personas en sociedad. Una cualidad que se ha elevado al grado de virtud. Se busca con afán los productos con resultados veloces, relaciones que no duren más de lo debido, automóviles de diseño aerodinámico para correr a kilometrajes exorbitantes, comidas rápidas para el poco tiempo que disponemos entre el trabajo, cursos exprés para aprender todo lo que usted quiso saber en toda su vida, medicamentos baratos y "milagrosos" que sanan enfermedades en menos de lo que canta un gallo... Así pues, las ilustraciones del culto a la inmed...