2/3/10

Liberación religiosa

Acceder a un grado de apertura en el pensamiento libre es una tarea difícil para los creyentes que desde la infancia fueron “noqueados” con los mensajes culturales de la religión, oraciones, temores y represiones. El afán por "deshacerse de dios" se vuelve casi imposible porque el pensamiento basado en la creencia de un ser extrahumano, ataca las distintas esferas del desarrollo de hombres y mujeres en su vida personal y social.

En primer lugar, la religión aborda el nivel del pensamiento y la conciencia de la persona. Este es, posiblemente, el mejor lugar en el cual encuentra guarida la figura de un dios, que a pesar de ser catalogado como un ser bondadoso, requiere de ser adorado y enaltecido como un ente poderoso que castiga a aquellos que osen desobedecerlo. El retrato del infierno, en la religión cristiana, muestra las consecuencias de un ser contrario a dios, secuelas que se interiorizan en la psique y ejercen presión sobre el creyente.

El segundo elemento amagado por los diversos dioses de la humanidad es la práctica ritual-vital del individuo. A través de los símbolos que se adquieren con el pasaje de los años y en la reproducción de configuraciones colectivas que se establecieron para tal acto. En otras palabras, las religiones involucran a la persona y a su circulo social en la repetición de acciones simbólicas que comienzan con un bautismo y finalizan con las exequias de los practicantes.

Finalmente, el círculo mejor controlado de los dogmas “omnipotentes” es la jerarquía organizacional de una estructura supranacional y por encima de los controles políticos y económicos. De esta manera, se forman alianzas clero-gobiernos e iglesias-economías para gestionar el nivel de autoritarismo necesario para controlar a los feligreses. También hay, por otro lado, las pequeñas facciones de creyentes que practican dogmas disidentes, pero que finalmente, participan de la misma reproducción.

En resumen, los llamados dioses -encarnados en su humanidad- atestan maniáticamente al individuo desde: a) la conciencia, b) los periodos de vida y c) la sociedad de la que participa. En este sentido, la liberación es una labor colosal, más no imposible. El primer nivel es el principal y el punto de partida para generar un cisma hacia el librepensamiento. Reconocer que los temores en un dios y sus represiones son una mentira, es el primer paso hacia la herejía.

1 comentario:

Diego dijo...

Eso es aplicablea a algunos casos...

A veces las religuines matan a Dios con tanta mezcolanza y traduciones sin Ton, ni son.

El problema no es Dios, el problama es el dios que presentan un fantoche, una mentira, una elucubración

que estes muy bien,

Au revoir & Adio

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