15/9/09

Sobre el romance

De todas las mentiras que nos cuentan, en nuestro mundo adicto al confort, nada es más insidioso que la mentira del romance.

La idea seductora, pero infantil, de que en algún lugar existe alguien que nos complementa todas las facetas, alguien que nos hará completos y la espera continua por el amor vital, aquél que comprenderá perfectamente las manías de las que somos presa, una especie de dualidad destinada en el principio de los tiempos para nuestra existencia.

Naturalmente esta ilusión evita que nosotros mismos seamos completos y, al final, nos impulsa a despreciar nuestros propios defectos, nuestras faltas, todo en lo que se basa nuestra humanidad. Nuestra humanidad sin la cual, desde luego, no somos nada.

La idea romántica de que en algún momento "un alguien o un algo" aparecerá para mejorar el aspecto de nuestra existencia resulta tediosa e insoportable y, más aún, genera un sentimiento de vacío, el cual sólo será llenado mediante la llegada del "salvador amoroso": más de las promesas sin sentido del mundo social con tendencia a la creación de simulaciones.

3 comentarios:

Yuriann dijo...

Ya sé que ese sentimiento de pertenecer en dualidad se diluye en nuestro inconciente colectivo desde que se originó la sociedad occidental.

Es en cierta manera terrible, pensar que NECESITAMOS. Pero hay una imposibilidad para despegarse de eso, todo el tiempo estaremos a la búsqueda.Nuestra promesa de totalidad recae en los brazos de otros individuos.

Lo mejor que podemos hacer es estar concientes de que es un ideal, y que, en la medida de lo posible o real, no estaría mal encontrarlo.

Talvez no se paresca a la perfección del mito, pero algo similar qué tiene de malo.

Klam dijo...

Platón ya lo expuso con su mito del andrógino partido en dos por los dioses, ser que no es más que una mitad de ser humano, que ha sido separada de su todo como se divide una hoja en dos. No es gratuito que esta idea haya sido expuesta en una de las principales civilizaciones del mundo occidental. La idea de no estar completos y buscar esa parte que nos ha de completar.
Ahora bien, el romance por definición es una relación amorosa pasajera, por eso no veo cómo es que vinculas ambas ideas, la de la búsqueda de la persona que complementa y que, por ende, cuando se encuentre serán uno de nuevo, la cual remite a una relación de larga duración, con el romance, efímero en sí mismo.
Supongo que el hilo que vincula ambos aspectos es mediante el romanticismo del siglo XVIII y XIX, con esa tendencia a la preferencia de los sentimientos por encima de la razón.
Disculpa, pero en tu escrito sólo veo un intento muy tibio de querer racionalizar la idea romática del amor, es tu instinto cínico queriendo salir aflote, pero no lo logra. Si quieres dejar tu conciencia tranquila mejor recurre al amor cortés, mucho más cínico, práctico y pasional. Tal vez entonces dejes la negación y empieces a divertirte.

Minerva dijo...

¡ Cuanto tiempo se pierde en la juventud con esa idea!
Habría que reconsiderar la forma en que se enseña a la juventud sobre el amor, ya que éstas ilusiones hacen infeliz a la gente.

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