1/6/09

México-Colombia, complicidades y persecución

El sábado 1 de Marzo de 2008 se dio a conocer la muerte del líder guerrillero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) Luis Edgar Devia, mejor conocido como Raúl Reyes, quien fuera asesinado por el Ejército de Colombia durante una operación que invadió el territorio ecuatoriano, violando la soberanía nacional del Ecuador e interrumpiendo las negociaciones que hasta el momento el presidente venezolano, Hugo Chávez, había establecido con las fuerzas armadas para el intercambio de rehenes.

Junto a Raúl Reyes, quien formaba parte del Secretariado de las FARC, fueron asesinadas otras 25 personas, entre ellas cuatro universitarios mexicanos. Este acto unilateral orquestado por el presidente colombiano Álvaro Uribe, representó en su momento un escándalo y fuente de conflicto entre las naciones latinoamericanas del Ecuador, Colombia y Venezuela. Bajo el absoluto rechazo soberano del Ecuador, el presidente Rafael Correo repudió las mentiras del gobierno colombiano y consideró como agresión y ultraje las acciones de bombardeo y masacre de los grupos guerrilleros dentro de la zona ecuatoriana.

Al respecto, el gobierno mexicano se mantuvo al margen, a pesar de la muerte de diversos estudiantes universitarios y la persecución de otros como Lucia Morett, egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien fuera sobreviviente de aquella masacre. La pasividad del gobierno mexicano muestra la colusión entre Álvaro Uribe y las autoridades del país, para atacar y desmantelar las fuerzas en oposición a su gobierno.

A partir de la estrategia militar para el asesinato de Reyes en Marzo del año pasado, el gobierno de Colombia comenzó la cacería de “supuestos” cómplices de las Fuerzas Armadas, con el pretexto de las evidencias “encontradas” por el Ejército en los discos duros decomisados durante el bombardeo a la localidad ecuatoriana. Estos discos de información “acusan” de manera directa los nexos de casi 500 personas con las FARC, algunas de las cuales ya han sufrido el hostigamiento, la persecución y la detención por parte del gobierno colombiano. Tal es el caso del Académico William Javier Díaz, profesor de marxismo de la Universidad Distrital, contra quien incluso se publicó un fotomontaje presentándolo con uniforme de la guerrilla, pero que al revelarse la manipulación fue liberado.

La persecución se ha extendido incluso a México, bajo el consentimiento del gobierno de Felipe Calderón. El Viernes 22 de Mayo el sociólogo colombiano Miguel Ángel Beltrán Villegas, investigador de postdoctorado por el Centro de Estudios Latinoamericanos, fue detenido por las autoridades mexicanas y entregado posteriormente a la Dirección de Instrucción Criminal de la Policía en Bogotá, sin un proceso legal revisado en su contra, y con el pretexto de su presunta relación con el fallecido líder de las FARC Raúl Reyes. Al parecer Álvaro Uribe vuelve a intervenir en las soberanías nacionales, esta vez ejerciendo jurisprudencia desde la presidencia colombiana en territorio mexicano.

Según información de su expediente, Villegas participó durante su juventud en la Unión Patriótica de Colombia, integración de izquierda que como muchas en Latinoamérica, fue violentamente reprimida a través de la desaparición de sus lideres y la atenuación de las voces de protesta. Según relatos, el día de su detención, Villegas se dirigió a las oficinas del Instituto Nacional de Migración para ratificar su tramite de Visa en México. Prácticamente aislado desde el momento de su ingreso a las oficinas, el sociólogo fue sacado del INM y obligado a abordar una Van dorada sin placas ni insignias. Poco más de una hora después ya estaba a bordo de un avión, rumbo a Colombia, en calidad de expulsado y sin un proceso legal regular, que por derecho debía tener.

La llamada “estrategia de seguridad democrática” del gobierno de Colombia no es otra cosa que las acciones represivas estatales, en un primer momento dirigidas hacia el medio sindical independiente y las comunidades campesinas, provocando miles de asesinatos y desplazamientos masivos de la población. Y en la actualidad, dirigidas hacia intelectuales críticos del sistema, incluso más allá de las jurisdicciones colombianas. La “cooperación” con el gobierno de México es, en otras palabras, complicidad para acallar las voces de protesta en contra del régimen de gobierno en Colombia, ante un escenario de elecciones venideras, en donde Álvaro Uribe pretende su tercer reelección.

Cooperación del Estado mexicano sospechosa, violando los derechos humanos de los residentes en el país, sean o no extranjeros. Si ya lo han hecho en lugares como Atenco y Oaxaca, no es extraño que las transgresiones a los derechos ciudadanos se realicen contra extranjeros con permisión de sus gobiernos, como en el caso de Villegas. La denuncia y la comunicación social de este tipo de actos es un compromiso social para evitar en los posible, este tipo de abusos por parte de las autoridades encargas, teóricamente, del bienestar de sus gobernados.

Semanario Punto
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2 comentarios:

José Alfredo Loredo dijo...

El Sistema de la DEMOCRACIA no funciona, pues no se ha podido reunir, ni se reunirá jamás por un solo partido, el 50 % + 1 de los sufragios necesarios para tener mayoría y por tanto LEGITIMIDAD.

Por ejemplo para las elecciones 2009 hay 77 millones 481 mil 874 electores registrados, de los cuales un solo partido necesita recaudar 38 millones 937 mil 938 sufragios, los que no se reúnen ni por todos los partidos, cuando mucho alcanzan aproximadamente unos 25 millones.

Creo que las lamentaciones no resuelven el problema, por eso le estoy invitando a que participe como LEGISLADOR CIUDADANO.

Con fundamento en el artículo 39 constitucional el pueblo tiene CAPACIDAD DE LEGISLAR, por eso estamos editando el anteproyecto del texto de la nueva constitución federal y preparando la Asamblea del Pueblo Constituyente 2010.

Puede editar el texto correspondiente en su propio blog, cuya dirección será montada en la página de la Asamblea, cuando Usted lo indique.

Por ejemplo puede consultar el sitio: http://constituyentecivil-mexico2010.blogspot.com

Saludos de Alfredo Loredo

Yo dijo...

Además que vale la pena preguntarse por la legitimidad de un estado (el colombiano) que extermine a sus enemigos, no es tan solo un asunto de Soberanía, es un problema de fines del Estado. El cómo se protegen los derechos de los individuos, cómo se combate a los opositores.

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