1/3/09

La bondad

La bondad, sin atender a las consideraciones sentimentalistas y románticas del término, encuentra una razón de ser en la transmisión de genes de los seres humanos. En otras palabras, si la bondad ha tenido éxito como forma de relaciones humanas es porque sirve de instrumento para preservar la herencia genética de una generación a otra.

Una cita conocida de Freud hace referencia en parte a esta idea: "La función capital de la cultura, su verdadera razón de ser, es defendernos contra la naturaleza". La cultura, observada como un conjunto de configuraciones de comportamiento, tiene una base eminentemente evolutiva. En la actualidad es común que las mujeres prefieran a hombres para la reproducción con ciertas características que antaño poseían los machos alfa de los clanes de primates, una de esas características era la bondad, porque el macho con esta cualidad aseguraba la ayuda a la pareja, el cuidado a los hijos y la cooperatividad. En corto, la bondad es una característica deseable y que atrae la atención sobre quien la posee.

Además, en término de relaciones humanas, la cultura de la bondad es una ficha de cooperación entre los iguales de un grupo social, lo que asegura ayuda mutua en lugar de conflicto con los otros dentro del grupo.

Esta idea ha sido desarrollada por el físico y biólogo Richard Dawkins en su libro "El gen egoísta". Su teoría parte de la idea de que la convivencia humana ha sido posible gracias a que la evolución y la copia genética ha premiado la bondad como forma de éxito reproductivo y preservación de la supervivencia de las especies. El altruismo por ejemplo es un éxito de la especie humana que la aleja de la maldad intrinseca de las selección natural y la supervivencia del más fuerte.

Finalmente, como todas las ideas de la ciencia, estas posturas de la relación del altruismo humano y los genes han sido debatidas en torno a la discusión de la sociolobiología y las posiciones de adaptación de algunos científicos naturales. La principal crítica radica en que esta perspectiva anula los factores de libertad que anidan en el albedrío humano y lo sujeta al mandato de los genes hasta en su más noble expresión: el altruismo.

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