5/11/08

4/11/08 Entre Obama y Mouriño

El día 4 de Noviembre del 2008 quedará en la historia como el triunfo del candidato demócrata Barack Obama en Estados Unidos y la muerte de Juan Camilo Mouriño en México, quizás no así por el encuentro que tuve esa misma noche con una chica simpática llamada Tania.
El caso que despierta más morbo de los tres anteriormente mencionados es la muerte del hasta entonces Secretario de Gobernación de México. Los chismes no se dejan esperar. Las televisoras se pelean por encontrar una exclusiva que venda de buena manera su cobertura “objetiva” de la información, sin importar si cada 5 minutos tienen que corregir las estupideces que aseguraron minutos antes.
Muy cercano a mí, encuentro tres posibilidades de las millones que podemos elaborar:
En primer lugar un escenario en donde no participó otra variable más que la casualidad. En este caso el accidente explica muy bien el suceso. Una falla técnica, un viento demasiado violento, etc. (una disposición divina quizás).
La segunda propuesta deriva de elementos sospechosistas como el curso del avión y el hecho de que algunos testigos aseguran que el avión se venía prendiendo antes de caer. En este caso, el atentado podría bien explicar la situación. Un atentado elaborado por los agentes del mal (delincuencia organizada) que deseaba impactar al gobierno. No basto con los ataques en Morelia, sino que habría que descabezar a la elite política para observar la gravedad de la inseguridad en el país.
Finalmente, la sospecha de un plan bien elaborado para desaparecer del mapa a Mouriño, cualquier cosa que esto quiera decir. Desaparecerlo del mapa implica incluso elaborar una muerte simulada para otorgarle beatitud al sagrado santo nacionalizado de los mexicanos, a cambio de escapar de posibles enfrentamientos legales y políticos. Esta posibilidad suena más lejana, aunque no por eso imposible.
Favor de no hacer mucho caso a las anteriores cavilaciones, pero a mi esto me huele raro. Por cierto ese día 4 de Noviembre por la noche, me invadió una increíble alegría, seguro que las tres grandes situaciones que describí me influenciaron, aunque la tercera ayudo mucho más.

1 comentario:

José Segura Sola dijo...

Lo de Obama es una ilusión compartida. Lo del ministro, huele mal. Lo de la chica, espero que fuese muy bien. Un saludo.

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