9/9/08

El mito del nacionalismo

El nacionalismo es muy parecido a la religión, sin fundamentos concretos un grupo de personas que nacen en un territorio compartido y delimitado políticamente, sienten un fervor entrañable por símbolos patrios fundados por una élite histórica, para la cohesión de las masas en torno a elementos simbólicos, rituales y míticos. Esta muchedumbre interioriza la creencia en el mito de la fundación de su patria desde los primeros días escolares, cuando los maestros enseñan a venerar y respetar los símbolos patrios que el país ha tenido a bien establecer como sagrados: la bandera, el escudo nacional y el himno. Elementos que se fundaron sobre la sangre de muchos (el pueblo), pero las ideas de pocos (la élite en el poder).

Cuando el nacionalismo inconsciente llega a tal grado de interiorización, es probable que los sujetos deseen defender con su propia vida la bandera y el territorio nacional, e incluso sientan un temor u odio infundado por los extranjeros, los cuales poseen una nacionalidad diferente, profana y caótica. Las guerras entre naciones o incluso un simple partido de fútbol despiertan animadversión entre los nacionalismos de las personas. Los fanáticos incluso discuten la superioridad de su nacionalidad con cualquier simple elemento de discordia.

Para que el nacionalismo siga prevaleciendo, y la élite en el gobierno siga manteniendo el monopolio de su poder, las administraciones se encargan de rememorar el mito nacionalista con lujo de detalle a través de rituales. Refiriéndome a México, el país cuenta con dos mitos fundadores: La guerra de Independencia y la Revolución Mexicana. El ritual por excelencia de este mito es el 16 de septiembre, cuando miles de mexicanos exaltados por el amor a su patria, gritan con todo fervor ¡Viva México! Expresando un delirio colectivo de devoción hacia una bandera, un escudo y un himno, los cuales no crearon y jamás fueron consultados para reverenciar.

En este sentido, y con temor de ser tachado de traidor a la patria, la nación es un mito. Existe un convenio de distribución geopolítica mundial, establecido mediante masacres y guerras. Después de lo cual, se fundan alianzas al interior de los territorios, para generar cohesión y cooperación social, de parte de la gran masa, hacia el grupo que establece las decisiones, sin importar la abundancia de algunos, y el malestar de muchos otros.

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