25/9/07

El amor, el deseo

El amor es el anhelo de conservar eternamente el objeto receptor de nuestro sentimiento, el objeto querido. El amor es la preservación de mi Yo en el otro, una forma de preservación extemporánea en la alteridad del otro. El amor busca extenderse, preservar, proteger, encapsular todo lo más que se pueda en las expectativas y anhelos del otro.

El deseo en cambio es más perverso, es el anhelo de consumir, absorber, devorar, ingerir, digerir y aniquilar. El deseo busca despojar a la alteridad de su otredad y arrancarle su poder, en otras palabras, busca dejar desnudo al otro ante nuestra presencia para hacerlo indefenso ante las maniobras de consumo de nuestro deseo. El deseo finalmente después de consumir al otro, lo convierte en deshecho y lo enfila hacia la destrucción, y la propia autodestrucción.

Si el deseo ansía consumir, el amor ansía poder, ambos son poderes perversos de la libertad de enajenar y amar de la persona. "El deseo destruye su objeto, destruyendose así mismo en su proceso; la misma red protectora que el amor urde amorosamente alrededor de su objeto, lo esclaviza. El amor hace prisionero y pone en custodia: arresta para proteger al propio prisionero." (Zygmunt Bauman, Amor Líquido).

En memoria de Marcel Marceau (1923-2007).

1 comentario:

Mariana dijo...

Hermoso tributo.

Gracias a ti y a Bauman.

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