22/4/07

Mujeres cautivas

El cautiverio es una categoría de análisis social que aborda la manera en como se relacionan las mujeres con el poder y se caracteriza por la privación de la libertad del genero femenino a las sujeciones institucionales, a través de la familia, la religión, la sexualidad, las políticas estatales y la cultura; elementos que refuerzan en las relaciones sociales el dominio del patriarcado sobre las mujeres.

Las mujeres están cautivas porque no cuentan con la libertad masculina para desenvolverse en la vida social, porque los hombres ejercen dominio sobre ellas y porque la servidumbre femenina cuenta con la cooperación y el consenso de las propias mujeres, las cuales reproducen el poder patriarcal porque tienen una dependencia no solamente económica sino también social, jurídica, ideológica, emocional, sexual y erótica.

Las mujeres están sometidas en su cuerpo, subjetividad, tiempo y espacio. Ellas son sus propios policías y doblan las rodillas ante los mecanismos institucionales de dominación masculina. Ante el Estado, a través de las reglas jurídicas. Ante la familia, a través de las especializaciones de madre, cuidadora de los hijos, cocinera y ama de casa. Y sobre todo ante la religión y la moral, sometiéndose a las reglas divinas de su clasificación genérica, mujer pura, casta, virgen, recatada y materna, con la obligación moral y religiosa de desempeñar su papel de madre y permitir mediante su virtud la reproducción de la especie.

Pero todas estas formas de regulación del sexo femenino, se encuentran fundamentadas y estructuradas como legitimas y divinas, en un acuerdo histórico. En este acuerdo primigenio las fuerzas sociales que instituyeron al patriarcado como poder dominante consagraron en la moral, la ética y posteriormente en las leyes el deber ser de las mujeres.

La interiorización del poder masculino en la subjetividad de la mujer se muestra en la ideología del amor. En el amor se da una comunicación y encuentro interpersonal desigual a través del poder por medio del cual se legitima la propiedad privada sobre el cuerpo del otro. La ideología del amor sustenta el mando, la obediencia, la desigualdad, la exclusión y el dominio sobre la vida de los otros.

La mujer amorosa debe de poner a la disposición de los otros su vida, convirtiendo su cuerpo en propiedad de uno y su virginidad en una virtud necesaria bien observada por la religión. En tal caso, el deber ser de la mujer virtuosa es el de ser virgen, pura, maternal, monógama y monoamorosa.

La dramatizaciones sobre el amor, además de la moral, la ética y la religión establecen en la mujer su privatización sexual y erótica, así como también su obligación virtuosa de ser madre. Estas normas se convierten en estructuras legales vigiladas y castigadas por el gran padre, el Estado-nación. Las leyes establecidas en la constitución tienen un fuerte contenido machista y heterosexual, éstas certifican y refuerzan mediante sus políticas la privatización de los cuerpos en la monogamia instituida por el matrimonio, la especialización de las mujeres en las labores de casa, así como la exclusión y el dominio masculino.

La dominación masculina, sin embargo no esta repartida por diferentes esferas, sino más bien es un conjunto bien articulado de políticas, creencias, actitudes, obligaciones virtuosas, mitificaciones y leyes que establecen el poder sobre las mujeres y lo hacen casi imperceptible, de manera que se muestra casi como natural, necesario y divino.

Empero las fuerte restricciones y las formas violentas del patriarcado que determinan en la mujer una reproducción del poder masculino, también provocan una profundo sentimiento de sometimiento, conflicto, crisis personales, depresiones, histerias y enfermedades. Lo cual revela mucho del conflicto al cual muchas mujeres buscan escapar, para librarse un poco de esta violencia masculina.

2 comentarios:

Mariana dijo...

Es tan intenso y tan profundo el trabajo que debe hacerse por replantear una "realidad" equitativa e igualitaria, que me asusta pensar que moriré en un mundo tan patriarcal como el que me vio nacer.

KIKKA dijo...

holaa!!

Mariana:
es miedo

miedo a sentir por empatía los dolorillos diarios, menstruales y parturientos que viven las mujeres

miedo a que mamá les dé la espalda en lugar del pecho

Afortunadamente ese miedo poco a poco se va perdiendo...

sólo fíjate en los amigos cómo Carlos Du, personas muy amables, hombres maravillosos que nos invitan a participar en sus mundos
y nosotras al nuestro.


¡¡GRACIAS CARLOS!!

¡¡SALUDOS CHICA BELLA!!

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